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Bacterias que contagian a los
hospitales. Diariamente se libra una batalla
silenciosa entre antibióticos y bacterias, en donde parece que estas
últimas están ganando la partida; el 10 % de las personas que son
hospitalizadas pueden adquirir una infección intrahospitalaria
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En 1928 todo era júbilo y
alegría y no era para menos, el hombre había dado el primer paso para
combatir las enfermedades más mortales de la época, gracias al
descubrimiento de Alexander Fleming que fue llamado Penicilina, se
pensó que la tuberculosis y la neumonía, eran cosa del pasado.
Desde ese momento empezó a ser
popular el término antibiótico, químico que servía para evitar el
crecimiento de unos organismos infecciosos denominados bacterias, sin
embargo después de 78 años aquella panacea de la salud parece estar
perdiendo terreno.
Pero, ¿por qué, si ya se tenía la solución a un problema, éste no se ha
erradicado?; la respuesta se puede resumir en una sola palabra
“evolución”, así como el ingenio humano creó los antibióticos, las
bacterias fueron mutando y cada día se hacen más poderosas, sobre todo
aquellas que se denominan superbacterias, concentradas principalmente en
los hospitales.
A pesar de que el ser humano
cuenta con un sistema inmunológico que se comporta como un ejército
defendiendo en forma muy efectiva al organismo, bajo ciertas
circunstancias cuando la batalla comienza a perderse y el número de
bacterias crece al punto que se necesita de una ayuda, en estos casos
entran los antibióticos.
Sin embargo, las bacterias cuentan con la capacidad de desarrollar
modificaciones en sus genes que les permiten defenderse y volverse
prácticamente inmunes a ciertos antibióticos; en los últimos años ha sido
significativo el aumento de la resistencia de los diferentes gérmenes
causantes de infecciones importantes, de hecho, las enfermedades
infecciosas han pasado a ser una de las tres principales causas de
mortalidad: en Estados Unidos se le atribuye un aumento del 58% en el
número de muertes de acuerdo con un estudio publicado en 2001.
Las superbacterias, residentes permanentes en los
hospitales
Las bacterias que se encuentran en las instituciones hospitalarias por lo
general han sido expuestas a un sinnúmero de antibióticos, lo que se
traduce en que la probabilidad de ser resistentes a muchos de ellos es
elevada, en el mundo 14 millones de personas resultan afectadas por
bacterias residentes en hospitales.
En Colombia se han realizado algunos estudios para determinar la
resistencia de algunos microorganismos de importancia clínica y han
encontrado que dicha resistencia oscila entre el 5% al 58%, obviamente
dependiendo del tipo de microorganismo y de la institución.
El problema, aunque serio, no implica que la guerra esté perdida.
Afortunadamente existen programas institucionales destinados a controlar
las resistencias y utilizar los antibióticos apropiadamente.
De otro lado, las casas farmacéuticas se encuentran en constante
investigación para desarrollar moléculas que contrarresten la resistencia
de las bacterias, sobre todo las que se encuentran en ambientes
hospitalarios.
En este sentido es indispensable que tanto pacientes como médicos sean
conscientes de los riesgos que van a enfrentar y tomen las medidas
pertinentes para minimizarlos al máximo.
¿Qué ocasiona la resistencia a las bacterias?
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Uso de antibióticos cuando no
están indicados (p. Ej. Las gripas de origen viral).
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Administración de antibióticos
a menor dosis de las indicadas por el médico.
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Duración insuficiente en el
uso de los antibióticos (cuando las personas se sienten mejor tienden a
suspender el tratamiento con los antibióticos).
Recomendaciones sobre el buen uso de los
antibióticos
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No se automedique.
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No tome antibióticos para las
gripas (por lo general son de origen viral), a no ser que su médico se los
ordene.
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Tome los antibióticos a la
hora indicada y durante el tiempo que el médico se los ordenó, así se
sienta mejor antes de finalizar el tratamiento.
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Si nota que mientras toma el
antibiótico se presenta un efecto adverso, consúltelo con su médico. Él
decidirá si lo suspende, lo cambia por otro, o por el contrario continúa
con el tratamiento.
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