La
Aspirina
(Ácido Acetil Salicílico)es uno de los
medicamentos que ha permanecido en la historia de la humanidad como una
excelente herramienta terapéutica para síntomas como dolor, fiebre,
inflamación y trombos
Con sus propiedades
antipirética,
analgésica, antiinflamatoria y antiplaquetaria, Aspirina® es
uno de los
medicamentos más completos del mercado y a más bajo costo, que alivia cualquier dolor e
inflamación, baja la fiebre y evita la formación de trombos en las arterias.
Este medicamento es el más usado en
prevención cardiovascular y a través del tiempo han descubierto nuevos
beneficios como
por ejemplo para el tratamiento del cáncer.
Uno
de los usos más importantes del
Ácido Acetil Salicílico:
prevenir la isquemia cardiaca y, a largo plazo, el infarto de miocardio y
accidentes cardiovasculares.
Esto se debe a la acción que ejerce
sobre las prostaglandinas a las que inhibe ya que bloquea la enzima que las produce, la cilcooxijenosa para evitar la formación de trombos, dolor e inflamación.
Un reciente estudio realizado por Roswell Park
Center Institute de la Universidad de Massachussets en Estados Unidos (1)
determinó recientemente que las personas que toman Aspirina al menos una vez por semana
durante un periodo mínimo de un año pueden reducir en un 43% el riesgo de padecer
cáncer de pulmón, próstata o colon. Los responsables de la investigación atribuyeron
dicho efecto protector a la capacidad de la Aspirina para inhibir la formación de las
prostaglandinas.
Otro estudio señala que consumir dos o más
Aspirinas a la semana podría reducir en un 21% el riesgo de desarrollar un cáncer de
mama, según los resultados de la investigación sufre una embolia en los meses
posteriores al ataque cardiaco. Sin embargo, el estudio llevado a cabo en la Universidad
de Yale eleva esa proporción a casi el 5%. Los resultados de la investigación demuestran
que la relación entre infarto de miocardio y embolia en ancianos no había sido estudiada
suficientemente. De hecho, se estima que un 77% de las personas hospitalizadas debido a
una embolia son mayores de 65 años, cifra que refleja la frecuencia con que se presenta
esta patología entre este grupo de población.
Para llevar a cabo su estudio, el equipo de
investigadores de Yale hizo un seguimiento de 111.000 enfermos que sufrieron un infarto de
miocardio entre los años 1994 y 1995. En los seis meses posteriores a sufrir el ataque al
corazón, un 2,5% de ellos tuvieron que recibir de nuevo asistencia hospitalaria debido a
una embolia.
(1) Publicado en British Journal
of Cancer 2002 Julio 1. 87 (1) 49 - 53 |