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Tenga cuidado... las complicaciones gastroduodenales asociadas con
el uso de AINES (antiinflamatorios no esteroides) pueden darle muchos problemas
- Los antiinflamatorios no esteroides (AINEs)
son uno de los grupos farmacológicos más prescritos en la mayoría de los países
occidentales. Se calcula que alrededor de 30 millones de personas los toman diariamente.
- Ingerir antiinflamatorios no esteroideos se asocia con el
incremento de enfermedades gastroduodenales que en algunos casos pueden producir la
muerte.
- Existen factores que aumentan el riesgo de tener enfermedades
gastrointestinales asociados al consumo de AINEs: úlcera gástrica o duodenal, edad
superior a 65 años, la dosis y el principio activo.
- Los medios de prevención no farmacológicos anteriormente
consistían en limitar el uso de los antiinflamatorios a indicaciones muy específicas,
determinadas por el médico y se debe tener en cuenta: no asociar dos antiinflamatorios,
seleccionar el menos tóxico y usar la dosis eficaz más baja posible. Hoy en día existen
nuevos antiinflamatorios que se pueden utilizar a dosis altas sin exponerse a los riesgos
de enfermedad gastrointestinal.
- Los pacientes que reciben AINEs de modo crónico, tienen un
riesgo 40 veces mayor al de desarrollar lesiones gástricas y tienen 8 veces más
probabilidades de sufrir lesiones duodenales que la población general.
- El tratamiento a corto plazo con AINEs (1 a 2
semanas) puede causar lesiones gastroduodenales en más del 60% de las personas que los
consumen. La mayoría de las veces estos daños no producen síntomas, lo que no quiere
decir que algunas personas pueden sufrir una complicación como sangrado, perforación u
obstrucción gástricas.
- Aunque los estudios endoscopicos revelan que las úlceras
gástricas o duodenales se presentan en un 15 a 30 por ciento de los pacientes que toman
regularmente AINEs, la principal preocupación son los problemas gastrointestinales
importantes, tales como el sangrado. Se ha estimado que se producen más de 100.000
ingresos anuales y 16.500 muertes cada año en los Estados Unidos como resultado de
acontecimientos gastrointestinales asociados con los AINEs.
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINES)
figuran entre los fármacos más comúnmente utilizados en la mayoría de los países
occidentales, tanto por el hecho de que se les ha atribuido una buena relación costo -
eficacia como por su relativa seguridad. En los últimos años se ha constatado un aumento
progresivo de su uso en todos los grupos de edad, tanto por prescripción médica como por
auto formulación, dada la creciente liberalización en su uso.
Se ha observado un especial incremento en el grupo de más de
65 años. Sólo en España, se calcula que más de 3,5 millones de personas consumen AINES
de forma crónica, de las cuales más del 25% son mayores de 65 años, es decir,
pertenecen al grupo de mayor riesgo de presentar hemorragias digestivas altas.
El número de prescripciones anuales de AINEs en nuestro país es de unos 16.5 millones
aproximadamente. Se estima que más de 30 millones de personas en todo el mundo consumen
algún tipo de AINEs a diario, de las que el 40% son mayores de 60 años.
Los motivos más frecuentes de prescripción de AINEs son la
artritis y los dolores osteoarticulares. Existen actualmente nuevas indicaciones como la
profilaxis del infarto agudo de miocardio y del accidente cerebro-vascular y se está
estudiando su posible indicación en la prevención del cáncer de colon. La mayor
longevidad de la población, con el consecuente incremento de la prevalencia de
enfermedades de carácter osteoarticular, cerebro - vascular y cardiovascular, explica el
gran consumo de este tipo de fármacos.
El uso de AINEs no está exento de efectos adversos. Destacan por su frecuencia y gravedad
los del tracto gastrointestinal en forma de hemorragias digestivas, sin olvidar otras
menos frecuentes como los trastornos de la coagulación y la función renal, ésta última
asociada con el uso crónico de AINES.
Varios estudios han examinado el papel de estos fármacos en el origen de la enfermedad
gastroduodenal. Aunque el riesgo individual asociado a la ingesta de AINEs no es alto, la
amplia utilización de estos medicamentos se convierte en un problema importante en
términos de población general.
Un dato esclarecedor al respecto aparece publicado en un artículo en el que se informa
que el 25% de las reacciones adversas farmacológicas en el Reino Unido se deben a los
AINEs, cuando estos fármacos sólo representan el 5% de todos los medicamentos
prescritos.
Así, entre un 50 y un 80% de los fallecimientos por
complicaciones ulcerosas tenían el antecedente de la ingestión reciente de AINEs. En
nuestra sociedad, se estima que alrededor del 40% de los ingresos hospitalarios debidos a
sangrado de una úlcera gástrica o duodenal es atribuible a la ingesta de un AINE. Los
pacientes que reciben AINEs de modo crónico, tienen un riesgo 40 veces mayor de
desarrollar lesiones gástricas y tienen 8 veces más probabilidades de sufrir lesiones
duodenales que la población general. Las consecuencias del problema son importantes tanto
en términos de morbi - mortalidad como por su elevado costo económico.
Los estudios
El sangrado es la mayor causa de muerte en la úlcera péptica y ésta es la causa más
frecuente de sangrado digestivo alto (SDA). Esta complicación alcanza una frecuencia del
15 - 20% y es responsable del 46% de las muertes por úlcera.
El primer medicamento específico, aprobado por la FDA, Celecoxib
(CELEBREX), fue lanzado en los Estados
Unidos en febrero de 1999 y actualmente es el antiinflamatorio-analgésico más prescrito
en el país y en el mundo, brindando calidad de vida a miles de pacientes con artritis.
Recientemente han sido publicados estudios clínicos de gran escala, en los cuales se ha
demostrado que este compuesto sigue siendo eficaz en el tratamiento de la artritis y el
dolor en general y es seguro a corto y largo plazo.
El estudio SUCCESS involucró 13.274 pacientes en 39 países
incluyendo la región andina con el objetivo de evaluar la seguridad Gastrointestinal y
tolerabilidad de Celecoxib* (CELEBREX)
comparado con AINE's tradicionales como Diclofenaco y Naproxeno. En este estudio se
confirmó que Celecoxib* (CELEBREX)
reduce significativamente el riesgo de complicaciones gastrointestinales.
En un nuevo estudio, dado a conocer en la reunión anual de gastroenterólogos y que
utilizó imágenes diagnósticas con la nueva videocámara contenida en una cápsula, los
investigadores demostraron que el principal inhibidor específico de COX 2 Celecoxib*
(CELEBREX) está asociado con un número significativamente menor de lesiones similares a
úlceras en el intestino, comparado con una combinación de medicamento antiinflamatorio
no esteroide y un agente antiácido.
Datos de las denominadas "endoscopias con cápsula", usando la
tecnología de videocámara en una cápsula, mostraron que celecoxib se relacionaba con
una incidencia nueve veces más baja de desarrollar lesiones mucosas en el intestino
delgado, comparado con el tratamiento con otros antiinflamatorios y agentes antiácidos.
En términos de eventos adversos generados por AINE tradicional, Celecoxib está asociado
a menor disminución de la función renal comparado con otros AINES tradicionales como
Naproxeno.
¿Qué pueden causar los AINES?
Los AINES pueden dañar la mucosa gastrointestinal por dos mecanismos: primero, por un
efecto local o tópico casi inmediato, dependiente del grado de acidez para cada preparado
de AINEs; segundo y más importante, un efecto que inhibe la producción de sustancias que
inducen a la inhibición de moco gástrico y que reduce el flujo sanguíneo
gastrointestinal. Al inhibir estas dos cosas, la pared interna del estómago queda
expuesta al jugo gástrico (ácido), provocando inflamación de la misma (gastritis o
úlcera). Además, el efecto de inhibición de las prostaglandinas produce una reducción
en la agregación plaquetaria, lo que contribuye al riesgo de sangrado.
El uso de AINEs se relaciona con un mayor riesgo de hemorragia digestiva alta (HDA) y de
perforación de úlcera gástrica y duodenal. El riesgo de sangrado y perforación existe
tanto en periodos cortos de tratamiento como en los largos. No obstante, la mayor parte de
síntomas gastrointestinales que aparecen en estos pacientes son de carácter leve
(malestar abdominal, ardor en la boca del estómago, dolor abdominal), y tienen una escasa
correlación con la clínica y con las reacciones adversas graves (ulceración con
sangrado y perforación). En varios estudios se ha observado que más de la mitad de las
úlceras diagnosticadas son asintomáticas. La prevalencia de úlceras silenciosas parece
aumentar con la edad.
En el diagnóstico de estos pacientes es fundamental la endoscopia. En cuanto a la
localización de las lesiones, los resultados de estudios endoscopicos tras doce semanas
de tratamiento con AINEs sugieren una prevalencia del 40% para las erosiones gástricas,
15% para úlceras gástricas, 15% para erosiones duodenales y 5% para úlceras duodenales.
Hay que añadir, además, que los AINEs pueden ocasionar sangrado en cualquier otro punto
del tracto gastrointestinal (esófago, intestino delgado y grueso), así como esofagitis,
ulceraciones y erosiones de intestino delgado y colon.
Factores de Riesgo
El antecedente de enfermedad ulcerosa es uno de los factores de riesgo más importantes.
Además, la mayoría de estudios parecen coincidir en destacar la edad como uno de los
factores asociados a la enfermedad gastroduodenal secundaria a la toma de AINEs, sobre
todo a partir de los 65 años, aunque para edades superiores ese riesgo ya no aumentaría
de manera significativa. No obstante, personas menores de 65 años también están en
riesgo de sufrir una enfermedad gastrointestinal asociada a la ingestión de AINEs.
Se ha señalado la relación directamente proporcional entre la dosis y el riesgo de
complicaciones hemorrágicas. También se han detectado diferencias en la seguridad de
diversos antiinflamatorios no esteroides.
Entre otros factores relacionados con el tipo de AINEs, el tiempo de vida media parece
tener un peso importante a la hora de determinar la toxicidad gastrointestinal. A mayor
semivida, mayor riesgo de hemorragia gastrointestinal. El riesgo de hemorragia digestiva
alta asociado a los diferentes AINEs existentes se ha medido en ocasiones mediante
estudios de casos y controles.
También existen ensayos clínicos que sugieren que la presencia de enfermedades
cardíacas, como la insuficiencia cardiaca, se asocia con un incremento del riesgo de
presentar un sangrado de origen digestivo.
Respecto a la duración del tratamiento, varios autores señalan un mayor riesgo en
terapias de corta duración (menores a cuatro semanas). Se ha sugerido que podría deberse
a un mecanismo de adaptación de la mucosa gástrica frente a la agresión, si bien no
pueden descartarse otros factores (uso discontinuado o en menores dosis en las terapias
largas, etc.) Aun así, ello implicaría que periodos cortos de tratamiento no estarían
exentos de riesgo de lesión gastroduodenal.
Algunos estudios han encontrado un aumento del riesgo en relación con variables como la
ingesta concomitante de alcohol, sexo femenino, o enfermedades graves asociadas
(cardíacas, renales, hepáticas).
Es preciso reservar el tratamiento preventivo a los pacientes con criterios de alto riesgo
y son necesarios estudios que demuestren su eficacia en la prevención de hemorragias y en
la reducción de mortalidad.
*ES UN MEDICAMENTO, CONSULTE CON SU
MÉDICO. |