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Expertos piden
más protección frente a las enfermedades parasitarias que se propagan
por cambio climático. Presentaron nuevos datos que ilustran el riesgo
que suponen en toda Latinoamérica las enfermedades caninas transmitidas
por vectores, la mayoría de ellas con potencial zoonótico
En
el Foro Latinoamericano de CVBD (siglas en inglés de Canine Vector-Borne
Diseases, enfermedades caninas de transmisión por vectores) y Zoonosis
Parasitarias, el primer encuentro científico de este tipo celebrado en
Buenos Aires, Argentina, con el apoyo de Bayer y su división de Sanidad
Animal, se presentaron nuevos datos que ilustran el riesgo que suponen
en toda Latinoamérica las enfermedades caninas transmitidas por
vectores, la mayoría de ellas con potencial zoonótico.
Los principales expertos en medicina humana y veterinaria y
parasitología, hicieron un llamado a los veterinarios y a los dueños de
mascotas para que estén atentos a la hora de proteger a sus animales de
las enfermedades causadas por ectoparásitos, o vectores, que se están
expandiendo a regiones no endémicas como consecuencia del calentamiento
global y el aumento de las temperaturas.
Los perros son especialmente vulnerables al ataque de distintos tipos de
ectoparásitos, como las pulgas, garrapatas y mosquitos, ya que todos
estos vectores transmiten determinados patógenos que pueden causar
graves enfermedades a los perros y, si no se diagnostican a tiempo y no
se tratan de forma adecuada, pueden provocarle la muerte al animal.
“El cambio climático, así como el aumento del número de perros que
viajan en vacaciones o son importados a otros países, han permitido que
los parásitos y vectores se expandan a regiones donde antes eran
insólitos. Por ejemplo, la garrapata Rhipicephalus sanguineus,
que trasmite el patógeno Babesia vogeli, puede causar babesiosis
canina, hasta ahora una enfermedad endémica en regiones de clima
tropical y subtropical, y que está apareciendo en zonas de clima más
frío”, afirmó el Profesor Meter Irwin, de la Escuela de Veterinaria y
Ciencias Biomédicas de la Universidad de Murdoch (Australia).
Se estima que la temperatura media global se elevará entre 1ºC y 3,5ºC
hasta 2100, con lo que aumentarán las posibilidades de expansión de las
enfermedades caninas de transmisión vectorial a nuevas áreas y se
ampliará el periodo en el que estos parásitos están activos durante el
año.
Una de estas enfermedades es la leishmaniasis que se transmite a
través de la picadura del flebótomo, un insecto parecido a un mosquito,
pero mucho más pequeño. Esta patología produce lesiones de diferente
tipo y localización, manifestándose las más comunes en la piel, en los
ojos y a su alrededor, en las articulaciones y en el riñón. Es una
enfermedad incurable que disminuye seriamente la calidad de vida del
animal y que puede causarle la muerte. Actualmente la prevención es la
forma más eficaz de combatir la leishmaniasis.
“En este sentido Bayer contribuye a la prevención de la leishmaniasis
con antiparasitarios en pipeta, que tienen alta eficacia ante
garrapatas, mosquitos y flebótomos, y pulgas, los patógenos transmisores
de las CVBD y los que con mayor asiduidad infestan al perro”, afirmó
Cristina Luque, Gerente de la Línea de Animales de compañía de Bayer
HealthCare.
Otros vectores como las garrapatas están aumentando también su periodo
de actividad. Este parásito puede vivir durante más de tres años,
dependiendo de las condiciones climáticas, y su supervivencia, la tasa
de reproducción y su actividad están directamente afectadas por los
cambios climáticos estacionales. Indirectamente, el clima también
influye en el riesgo de enfermedad por cambios en las zonas de
vegetación, provocados por un cambio del hábitat natural de la
garrapata.
Por eso, el llamado es para que los veterinarios ayuden a los
propietarios de perros a comprender totalmente las implicaciones del
cambio climático y el incremento de la movilidad de las mascotas, así
como también la importancia de proteger a su animal de infecciones
parasitarias en algunas regiones que ahora representan un riesgo para su
salud durante todo el año.
El Dr. Ricardo Maggi, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad
Estatal de Carolina del Norte, explica: “A menudo se subestima el riesgo
de exposición – no sólo de los perros sino también de sus dueños – a los
microorganismos patógenos transportados por parásitos. Los veterinarios
deben ser conscientes de su papel y responsabilidad en el bienestar
animal y del riesgo para la salud humana que existe en los países
afectados. En particular, deben advertir a los dueños para que adopten
con sus perros medidas preventivas que no sólo maten a los ectoparásitos
–garrapatas, pulgas, mosquitos, flebótomos y moscas de establo– sino que
los ahuyenten antes de la ingestión de sangre, reduciendo así el riesgo
de transmisión de enfermedades caninas de transmisión vectorial”.
Por este motivo, una de las acciones que llevará a cabo el CVBD World
Forum será crear mapas regionales de incidencia de las enfermedades
caninas de transmisión vectorial para que los veterinarios tengan una
mejor visibilidad de las amenazas de enfermedades en cada región y sean
capaces de utilizarlo para recomendar a los dueños de animales medidas
de prevención más eficaces.
“Los propietarios de perros deben ser conscientes de la gravedad de
patologías como la leishmaniasis, babesiosis, ehrlichiosis,
hepatozoonosis y la enfermedad de Lyme, y haber sido aconsejados sobre
qué hacer para prevenirlas. La puesta en marcha de soluciones rutinarias
preventivas que no sólo matan, sino que también repelen los parásitos
representan la opción más eficaz para reducir el riesgo de transmisión
de las CVBD y ayudar a proteger la salud del perro y de su dueño”,
afirmó Cristina Luque.
Estos nuevos datos supondrán una ayuda importante para los veterinarios
en el tratamiento de enfermedades caninas transmitidas por vectores como
la leishmaniasis canina, ya que el nivel de riesgo de cada país o región
del mundo depende del clima local y de los parásitos endémicos. Por
ejemplo, los perros infectados con leishmaniasis pueden no presentar
signos clínicos externos de la infección. Por lo tanto, los perros no
protegidos contra ectoparásitos en zonas donde la leishmaniasis es
endémica corren riesgo de adquirir el organismo patógeno y transmitir la
enfermedad a otros perros o a seres humanos.
El aumento del movimiento de perros por viajes o importación, junto con
los cambios en el clima, ha afectado significativamente a la
distribución de los parásitos. Ciertos vectores como las garrapatas y
los mosquitos han encontrado nichos ante el cambio de las condiciones
climáticas y enfermedades que eran endémicas en otras partes del mundo
amenazan ahora a América Central y del Sur. Por ejemplo, la
dirofilariosis, transmitida por mosquitos, se ha detectado en Argentina,
Brasil y México. Asimismo, se han encontrado en Brasil y Granada
determinadas variantes de la babesiasis, transmitida por garrapatas. La
ehrlichiasis, tradicionalmente asociada a regiones más distantes del
ecuador y también transmitida por garrapatas, se ha identificado ahora
en Brasil, México, Colombia y Perú.
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