|
|
El dolor, mayor enemigo del sueño, es la causa más frecuente de
visita al doctor y afecta al 100% de la población mundial
- Bogotá, El dolor es la causa más frecuente
de visita al doctor y afecta al 100% de la población mundial.
- Esta "sensación altamente subjetiva y singular",
definida por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP)
como "una desagradable experiencia sensorial y emocional, asociada o no a daño
real o potencial de los tejidos", causa ansiedad, depresión, trastornos de
sueño y, en general, un deterioro en la calidad de vida de quienes la experimenten por
periodos prolongados.
De acuerdo con la explicación de los siquiatras, "el
dolor no es una experiencia neutra: inunda la conciencia y se acompaña de sintomatología
psíquica, como depresión y ansiedad". Por ello, la Organización Mundial de la
Salud, OMS ha puesto mucho énfasis en la importancia de su tratamiento,
ya que cuando se vuelve un mal crónico puede ser un desencadenante del suicidio.
El dolor crónico es un estado de enfermedad en sí mismo que dura
semanas, meses o años sin tener una finalidad biológica de defensa, es decir como
respuesta automática a un trauma (una herida o una cirugía). Este tipo de dolor está
relacionado con enfermedades también crónicas como la artrosis, la artritis reumatoidea,
las fibromialgias y dolores crónicos de columna, entre otras.
El dolor neuropático, es uno de los dolores más intensos que se
presenta cuando hay realmente deterioro en el sistema nervioso central o periférico.
Éste dolor tiene su origen en algún punto de la vía nerviosa y se manifiesta con
sensaciones quemantes, de pesadez, de hormigueo o de entumecimiento en cualquier parte del
cuerpo donde se haya presentado una lesión directa de los nervios. Así mismo, se
caracteriza por ser intenso, episódico y, muchas veces, con alteraciones de la
sensibilidad.
Entre este tipo de dolor están el de neuralgia del trigémino, la neuralgia
post-herpética (dolor que se presenta luego de haber sufrido herpes), el dolor
neuropático después de una amputación, que da la sensación de producirse en
el miembro amputado (dolor del miembro fantasma), el que persiste tras un cáncer
o el producido por procesos quimioterapéuticos.
Contrario al dolor causado por un golpe o una cirugía, el dolor neuropático tiene
diferentes causas y síntomas. Además, puede aumentar con el paso del tiempo, en cambio
de aminorar, como en otras afecciones.
De otra parte, el dolor neuropático afecta la vida de los
pacientes en sus relaciones interpersonales y en su mundo laboral, haciendo que incluso
muchos se vean obligados a solicitar incapacidades temporales o permanentes. "Este
dolor aumenta el sufrimiento del individuo empeorando la sensación de abandono,
impotencia, ansiedad y depresión, la cual puede también llevar a la irritabilidad y
trastornos del apetito y del sueño, incapacidad para concentrarse o efectuar actividades
normales", afirma el Dr. Addison Bolaños, Médico Neurólogo.
Varios especialistas coinciden en que la depresión y el sentimiento de desesperanza
pueden hacer al paciente renuente a cumplir con los tratamientos, pensando que estos no
van a tener éxito. Adicionalmente, la ansiedad y sus síntomas llevan a la
desorganización y a que la persona no desarrolle estrategias para afrontar su enfermedad.
Por ello, han sido grandes los esfuerzos para encontrar fórmulas que mitiguen el dolor
neuropático, puesto que éste puede inducir a alteraciones siquiátricas después de tres
meses de persistencia, entre otras razone, porque altera la calidad y el periodo de
sueño.
Teniendo en cuenta que la calidad de vida de los pacientes con dolor neuropático es una
de las mayores preocupaciones tanto de especialistas como de la familia y que su estado de
ánimo influye en el tratamiento, es importante consultar con el médico para que sea
quien indique las terapias farmacológicas adecuadas, las cuales también suelen apoyarse
con tratamientos sicológicos.
Dormir, más que un placer
Aunque todo parece indicar que el sueño es necesario para que el cuerpo descanse, los
estudios han demostrado que tanto el cerebro como otros órganos del cuerpo se mantienen
muy activos durante la noche. Por ello las apneas (interrupción, voluntaria o no, de la
respiración), los movimientos de las extremidades y las pesadillas, así como la
contaminación acústica pueden alterar completamente la estructura del sueño y convertir
el placer de dormir en toda una pesadilla.
En general, entre el 12% y 25% de la población padece
trastornos de sueño, cuyos orígenes pueden estar relacionados con el estrés, el
envejecimiento, la enfermedad, el tratamiento con fármacos o el dolor. Alrededor del 45%
de los pacientes con cáncer padecen este tipo de trastornos. Otros factores como las
alteraciones gastrointestinales y genitourinarias, la fiebre, la tos y la fatiga, al igual
que algunos medicamentos como los utilizados para controlar las náuseas y el vómito,
aquellos prescritos para pacientes con disnea (dificultad de respirar), e incluso las
vitaminas pueden alterar el dormir.
Según el Dr. Bolaños "Varias investigaciones
revelan que las enfermedades relacionadas con el sueño (el insomnio y la excesiva
somnolencia diurna), afectan del 20-50% de la población, y que el 60% de los enfermos
ambulatorios psiquiátricos se quejan de trastornos del sueño". Estos problemas
del dormir pueden tener incluso su causa en factores de hábitos y conducta como aumentar
el tiempo que se pasa en la habitación, disminuir el ejercicio al aire libre o modificar
los horarios y el ciclo de sueño/vigilia.
De otra parte, aunque no se ha determinado cuál es la causa
y cuál el efecto, la realidad es que existe una relación entre el dolor y la falta de
sueño. El dolor parece ser la razón más frecuente de alteraciones en el sueño.
Enfermedades característicamente dolorosas como la fibromialgia (dolor músculo
esquelético generalizado) la artritis reumatoide, los dolores dorsales y de cabeza son
comúnmente razones de insomnio, despertares recurrentes, disminución del tiempo de
sueño o sueño no reconstituyente; hay hipótesis que afirman que estas enfermedades
también pueden ser las responsables de malestar y fatiga.
A la vez, de acuerdo con algunas estadísticas alrededor del
17% de los dolores que padecen los pacientes se deben a trastornos del sueño, así mismo
no dormir adecuada o suficientemente hace que la tolerancia al dolor disminuya. De igual
manera, la depresión y las alteraciones en el sueño pueden ser las causas del dolor.
Por esto, identificar y tratar tanto el tipo de dolor como
los trastornos del sueño, así como sus correlaciones psiquiátricas puede ser de valor
en el tratamiento de los síndromes dolorosos y psiquiátricos.
Algunas prácticas experimentales con personas sanas a
quienes se les ha perturbado el sueño han presentado como resultado debilidad
músculo-esquelética, la cual mejora después de un sueño normal y reparador. De acuerdo
con estas pruebas, se ha demostrado que el sueño tiene potenciales efectos saludables en
pacientes con dolores.
Teniendo en cuenta que las consecuencias de las perturbaciones del sueño pueden influir
en los resultados terapéuticos, el Dr. Carlos Francisco Fernández, Presidente de la Asociación
Colombiana Para el Estudio del Dolor, opina que en estos casos la atención
médica debe enfocarse hacia el fomento de la calidad de vida y del descanso adecuado.
Pues además de producir irritabilidad y bajo desempeño durante el día, la falta de
sueño persistente aumenta el riesgo de desarrollar ansiedad o depresión clínicas. Así
mismo, la ausencia de sueño por más de cinco días produce alucinaciones, pérdida de
memoria y signos cercanos a la psicosis.
Mejorar sus condiciones
La calidad de vida de los pacientes con dolor es menor que en quienes, aun con
enfermedades crónicas, no lo padecen. El dolor perjudica a las personas en cuatro
aspectos fundamentales como son el físico, el psicológico, el social y el espiritual. De
igual forma, altera la vida de sus familiares y personas cercanas, quienes comparten el
dolor y el sufrimiento. Ellos también pierden el control y experimentan estrés tanto por
compartir el sentimiento como por los cuidados que en sí requiere la persona enferma y la
carga socioeconómica que la enfermedad implique.
"En algunos casos, los familiares que cuidan al
enfermo dudan en administrar las dosis adecuadas de analgésicos opioides por temores
infundados o mitos sobre la tolerancia, dependencia y riesgo de depresión respiratoria.
Por esta razón es importante que el cuerpo médico a cargo del paciente informe a la
familia que en la mayoría de los casos el dolor puede ser aliviado con seguridad y
eficacia" Afirma Fernández.
En enfermedades con dolor crónico quienes rodean al paciente
juegan un papel importante en su cuidado. Entonces el diálogo entre pacientes, familiares
y profesionales de la salud experimentados en el manejo del dolor, puede marcar la
diferencia al momento de tratar de mantener su calidad de vida.
El dolor neuropático no se mitiga con terapias tradicionales y por esto para su
tratamiento se consideran medicamentos de primera línea como los antidepresivos, pero su
uso es limitado debido a que entre sus efectos secundarios está el riesgo de una
complicación cardiovascular.
Otros medicamentos utilizados son aquellos bloqueadores del sistema nervioso central, los
cuales reducen la sensibilidad.
Los estudios sobre la eficacia y tolerabilidad de la Gabapentina
(1) han demostrado sus ventajas, afirmando que su metabolismo no induce a la movilización
de enzimas hepáticas y tampoco inhibe el metabolismo de otras drogas.
Así como otros medicamentos, se aconseja que al inicio se administren dosis bajas tres
veces al día, las cuales pueden ir aumentando.
El asunto más importante en el tratamiento del dolor es que padecer una enfermedad
crónica no implica que se tenga que convivir con el dolor ya que éste se puede aliviar
mediante procedimientos adecuados que ayuden a los pacientes a disfrutar un buen descanso
y a mejorar su calidad de vida.
(1) Es un medicamento, consulte con su médico. |