Chester
Carlson, el inventor de la Xerigrafía, la base tecnológica de las
copiadoras, impresoras láser e impresoras digitales de producción,
conmemoraría su 100º cumpleaños, su
genio cambiaría para siempre el modo en que las personas comparten
la información
Hace cien años nació
Chester Carlson, el inventor de la
xerografía, un hombre cuyo genio cambiaría para siempre el modo en que
las personas comparten la información y que generaría en última instancia
una industria de la gestión de documentos avaluada en más de US$112 mil
millones.
La invención de Carlson es el
método por el cual se crea actualmente la mayoría de los documentos
impresos del mundo que vemos en las oficinas.
La xerografía es la base
tecnológica de las copiadoras, impresoras láser e impresoras digitales de
producción. Se utiliza para crear resúmenes de cuenta de tarjetas de
crédito, correspondencia o circulares directas personalizadas, libros y
afiches instantáneos, como así también innumerables memorandos, recibos,
registros y mucho más.
David Owen, el biógrafo de
Carlson estima que en 2004, se imprimieron alrededor de 4 billones de
páginas en productos que hoy existen gracias a la invención de la
xerografía de Carlson. Aunque Carlson falleció en 1968 a la edad de 62
años, su pasión por la creatividad y la exploración ha perdurado a lo
largo de las generaciones de investigadores y de las continuas inversiones
en innovación de Xerox.
De niño, Carlson y su
familia eran tan terriblemente pobres que vivían en un galpón ruinoso.
Aislado socialmente por la pobreza, desarrolló un modo singular de
observar las cosas. A los 12 años, determinó que el mejor modo de librarse
de su situación era inventar algo.
Luego de graduarse en física y
contraer una deuda considerable, obtuvo un empleo como asistente de un
abogado de patentes, un trabajo que implica un uso intensivo del papel en
el cual él advirtió de manera directa la
necesidad de un método simple y práctico de hacer copias.
Carlson comenzó a
experimentar con cargas electrostáticas y materiales fotoconductores - sus
propiedades eléctricas se modificaban cuando se exponían a la luz. El 22
de octubre de 1938, cuando tenía tan solo 32 años, creó la primera imagen
xerográfica. El proceso tomó su nombre de las palabras griegas
correspondientes a "seco" y "escritura".
Llevó otras dos décadas y una
inversión realizada por una pequeña empresa del norte de Nueva York que
apostó todo por este descubrimiento, denominada The Haloid Company - que
luego pasó a ser Xerox Corporation en 1961 - antes de que se
pudiera utilizar el proceso de Carlson para hacer copias blanco y negro de
manera simple, rápida y en papel común. El producto era la copiadora
automática de oficina de papel común Xerox 914, a la cual la revista
Fortune denominó "el producto más exitoso de todos los tiempos
comercializado en los Estados Unidos de América".
Cuando Carlson falleció, su
visión se había hecho realidad y Xerox ya había comenzado su camino al
éxito como el experto más destacado del mundo en imágenes en colores,
impresión, gestión de documentos y servicios relacionados, generando miles
de millones en ganancias anuales. Carlson fue investido póstumamente como
miembro del National Inventors Hall of Fame (Salón de la Fama de
Inventores Nacionales) en 1981.
"Además de ser un inventor,
Chester Carlson se dedicó a ayudar a los demás. Antes de morir, había
donado más de US$100 millones a varias organizaciones de beneficencia",
manifestó su hija Catherine Carlson.
Más aún, su invención cambio
para siempre el modo de trabajar. "Le dio a la gente común un modo
extraordinario de preservar y compartir la información y puso el
intercambio rápido de ideas complicadas al alcance de casi todos", escribe
Owen en su libro de 2004 "Copies in Seconds" (Copias en Segundos).
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